miércoles, 29 de septiembre de 2010

Miércoles 29 de Septiembre. Diario de un loco enamorado de su locura III.

-Enamorarse es como arriesgar hacia lo mas alto...

No crees..?

-Supongo, pero entonces que hacemos hablando? Hagamos lo que estas pensando, lo que llevas tiempo queriéndome hacer.

-Hacerte que, Feliz? con mi sonrisa? jajaja
-No Idiota, como tu sabes..
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Abro los ojos una mañana más, otro despertar, pero con el mismo pensamiento que hace una semana, Tú.
Hay algo en tu mirada que recorre mi silencio, y no se como hacer para vivir sin tus caricias, tus besos, No puedo vivir sin ver tus ojos a todas horas mientras tu aliento choca con mis labios. 
Parece que me espabilo un poco más, me levanto y voy a ver que día hace hoy en el puerto, como es la vida, el ajetreo...
Casualmente hoy no hay ni un alma por la calle.. no se.. tiene pinta de no haber trabajo, nadie con quien charlar. A lo lejos puedo ver un par de jubilados que madrugan para pasar la mañana pescando.
Hoy me siento diferente, he soñado toda la noche contigo, y de verás lo he pasado genial. Pero los sueños no son la realidad, y he de hacer mi último embarco siguiendo el mapa, pero no se, no es un lugar físico, es un lugar muy extraño..
Una sola marca en mitad del mar, imagino que será una Isla, y esta a unas 90 millas de donde estoy. Creo que si salgo en una hora, habré podido llegar a la noche.
Me pongo la ropa idónea para limpiar un poco el barco, y metido en un compartimento me encuentro un pato... ¿será una señal? Lo cojo y veo que el pato es un poco extraño por detrás... es macho, no cabe duda, pero con cierta diferencia genital. -No pasa nada, -pensé podrás encontrar a la señora pata sin problema alguno, ya lo verás lindo patito. Lo saque del barco y lo puse en tierra firme, y hecho a correr al agua.
Acabando de limpiar por encima el barco, me dispongo a zarpar a mi destino. No tiene nombre, nadie sabe de él, pero yo estoy convencido de que lo encontraré.
Mientras en barco zarpa bajo mis mandos, me dirijo al camarote, a coger algo de comida, es medio dia y el estomago pide.
Cuando he comido algo, subo, y miro al horizonte, y tu rostro se me dibuja en la leve brisa que me pega en la cara de frente. No paro de pensar en ti, y tampoco paro de pensar en que habrá en ese dichoso lugar... Me pica mucho la curiosidad.
Me pongo otra vez a pensar en mis preguntas sin respuesta, saco mi libreta del bolsillo del pantalón, abro la tapa y empiezo a leer las anotaciones que puse la noche anterior antes de irme a dormir. 
Ya son casi las doce de la noche y estimo que me quedan unas dos horas para llegar a mi destino. Estoy cerca de una isla. Tiraré el ancla y me pondré a pensar de nuevo en mis dudas, a buscar respuestas.
Me meto en el camarote, enciendo la luz de la cama, y me pongo a leer mientras caigo en un leve, pero profundo sueño.
Ahí apareces tú. Ya has conseguido salir de ese cuarto del que hablaba ayer con mi mente, has encontrado la llave.
Por cosas así te quiero, porque no pierdes la esperanza en ningún momento y se que no te falta gente a tu alrededor para que no la pierdas, tengo constancia de ello.
Me despierto sobresaltado. No se porque, no recuerdo los últimos 3 minutos del sueño. 
Será mejor que apague la luz y duerma con el balanceo de la marea.
Ya que no puedo dormir contigo, soñaré con ello todas las noches.
Descansa Princesa. 

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